*LA SORPRESA DE JESUS Y MARIA*

La casa del pueblo donde vivían era grande con cinco dormitorios que en otros tiempos eran usados por sus cuatro hijos, el techo de la gran casa era alto y de madera.
Como cada verano esperaban ansiosos la llegada de sus dos nietos Juanito y Lolita que solían pasar las vacaciones de verano con ellos, pero en esta ocasión les esperaba una gran sorpresa.
Lolita era una niña de 6 años muy habladora y su primo Juanito de 7 años inquieto y juguetón, pero los dos comparten sus juguetes y los juegos cuando se reúnen cada verano en la casa de sus abuelos, sólo tienen una bicicleta para ellos, pero no es problema, la usan por tunos y no suelen enfadarse.
Los dos primos llegaron a casa de los abuelos, después de los besos y abrazos la abuela muy feliz y con entusiasmo les dijo: niños, el abuelo y yo tenemos una sorpresa para vosotros. Juanito y Lolita nerviosos saltaban de alegría y cogidos de la mano de su abuelita entraron en una de las habitaciones, en ella había una caja preciosa atada por un gran lazo de color rosa, asombrados se acercaron a la caja, en su interior se movía algo pero los niños no alcanzaban a ver, ya que era una caja grande y profunda, la abuelita fue quitando lentamente el envoltorio de la caja y su gran lazote rosa.
Juanito y Lolita se ponían nerviosos, movían sus pies y agitaban las manos, por fin vieron la carita asustada de una gatita que asomaba por debajo de la tapa y gritaron de alegría. La abuelita la tomó en sus manos y mirando tiernamente a sus nietos les dijo: ésta es Rosita nos hará compañía cuando no estéis aquí, de esta forma no nos sentiremos solos en vuestra ausencia, los niños fueron cogiendo en sus manos a la pequeña Rosita que temblaba asustada,
Era realmente preciosa sus ojos estaban rodeados de unas manchas negras el rabito y el resto de su cuerpo era de tres colores: negro, marrón y blanco. El abuelo les explico que tenían que cuidarla a lo que ellos asintieron con la cabeza muy contentos.
A Juanito no le asustaba nada y la cogía por el morrillo como las gatas cogen a sus cachorros, a Lolita le temblaban las manos cuando tenía que coger a Rosita en brazos pero con el paso de los días se fueron encariñando de ella, eran los encargados de alimentarla y cuidarla.
Las vacaciones terminaron, los dos primos tenían que despedirse de Rosita y les apenaba tener que dejarla, los dos se la querían llevar a sus casas, los abuelos explicaron a sus nietos que eso no podía ser, y muy dulcemente la abuelita les dijo: tenéis que estar contentos -y les continuaba diciendo- con vuestra despedida el abuelo y yo nos sentimos solos y tristes Rosita nos hará compañía hasta que lleguen vuestras próximas vacaciones.
Los niños comprendieron lo que su abuela les decía y felices se despidieron de Rosita, Juanito acercándose a la gatita le dijo muy dulcemente: cuida de mis abuelitos hasta el próximo verano.
Y colorin colorete por la chimenea sale un cohete.